Comienza el segundo día en el Penerrail, o termina el primero dadas las horas que son, con Taetor en un estado cercano al insomnio, y que le hace levantarse de la cama y ponerse a meter el saco en la funda. Más tarde necesitará el mencionado saco para seguir durmiendo y deberá sacarlo...
Por otro lado, en la habitación de Jacobo, Tuderrúm y Traskis el segundo día del viaje no comienza hasta las siete y media, momento en que Cafeína (¿quién si no?)entra comentando que ya es hora de despertar, ante lo que la respuesta primera fue clara: "Hijo de puta, son las siete y media de la mañana". No hay forma de explicarse como los alemanes pueden vivir con esos horarios... Aún así, en nuestro intento por conocer la forma de vida alemana, nos levantamos, nos arreglamos un poco y vamos al comedor a por el desayuno.
domingo, 7 de junio de 2009
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