A eso de las 9.30, tras un tiempo prudencial para que Jacobo olvidase su desencuentro amoroso, salimos del albergue "mochila a cuestas" y vamos hacia la estación. Hay que preguntar por los trenes a Berlín y reservar el billete. Por el camino compramos un cuaderno de vitácora donde apuntaremos todo lo que nos vaya sucediendo por el viaje. También compramos un balón de fútbol (el capitalismo alemán nos imbuye...) por 2kB, ¡y viene con bomba de inflar y todo! Aún así, Jacobo se disgusta al ver que el balón no es de la Eurocopa 2008 sino del Mundial 2006... Aún así, repite lo de Spain One, Germany Zero... cada vez lo pronuncia peor, pero es su frase.
Tras un eterno paseo por Frankfurt, tres horas después de haber salido, regresamos al albergue con la información obtenida. Allí están aún nuestras amigas finlandesas, incluídas la de morado y la más larga que un día sin pan... sí, las cortarrollos. Nos saludan efusivamente y parece que quieren hablar con nosotros, no hay ni rastro de Phillip ni semejantes, así que parece que hemos ganado la batalla. Seguirán así todo el día.
Cafeína y el Finlandés tienen hambre a eso de la una menos diez. El resto no, así que les convencemos para que esperen. Nos mantenemos en el vestíbulo e inauguramos con las finlandesas nuestro "Diccionario de Viaje". He aquí algunas muestras de finlandés:
- Hola --> Moi / Terve / Hei
- Como estás? --> Mitä Kumulu?
- Bien --> Hyvää
- Son of a bitch --> Hvoraspoika
- Fuck --> Panna / Nussia / Vittu
Veinte minutos más tarde ya tenemos hambre, así que bajamos al comedor y... ¡las finlandesas nos acompañan! ("Estas quieren algo... ¿querrán room?" se preguntan Taetor y Tuderrúm).
Después de habernos colocado en la mesa, con nuestros cubiertos, platos y demás, resulta que en el Buffet Libre sólo hay macarrones... ¡qué concepto más raro de libertad de elección tienen en Alemania! Será por culpa de los nazis... Además no quedan suficientes para todos... así que Cafeína se mosquea porque hemos esperado demasiado para comer y los "putos gochos alemanes" se han comido lo que era nuestro.
Se ve que aún no nos hemos adaptado del todo a los horarios del norte de Europa...
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